
Mi historia empieza mucho antes de Reiki, en una vida liderada por la exigencia constante, la adaptación a los demás y la necesidad de sostenerlo todo, aún cuando eso significara dejar de sostenerme a mí misma.
Durante años me moví en entornos donde aprendí a cumplir, a demostrar y a poner las necesidades de los demás, siempre, por delante de las mías... en todos los ámbitos de mi vida: sentimental, familiar, laboral
Hasta que mi cuerpo no pudo sostenerse más.
Había atravesado un proceso migratorio que me exigió transcender estructuras y seguir adelante, incluso cuando algo internamente parecía no estar bien. Había que cumplir y aguantar, no había tiempo para escucharme a mí misma.
Esto me dejó expuesta a la peor relación Narcisista que iba a vivir, en la que todo se justificaba como "diferencias culturales"
Una relación que me llevó a tocar fondo, pérdida de identidad, altos estados de ansiedad, mi cuerpo fuera de control sin causa médica aparente, una tristeza muy profunda y... sin claridad para ver la salida.
Pero no era el único ámbito en el que había aprendido a callar y aguantar, ese mismo patrón era constante en mi vida profesional.
Todos mis trabajos terminaban igual: sobrecargada de tareas, con altísimos niveles de autoexigencia... hasta que aparecía la ansiedad y el burnout... siempre me llevaba hasta el límite.
Creía que aguantar era una fortaleza, hasta que el no saber decir que no, el no saber poner límites, el no saber escucharme, la autoexigencia y la idea subconsciente de tener que demostrar mi valor en el hacer sin fin, dejaron de ser aspectos intangibles y empezaron a reflejarse en mi cuerpo físico. Mi cuerpo ya no podía sostener más tanta carga emocional.
La ansiedad dejó de ser puntual para convertirse en un estado constante, palpitaciones irregulares, sensación de asfixia, aislamiento y pánico, calambres musculares, agotamiento, insomnio y despertares intermitentes, cambios bruscos de humor, pérdida de memoria, dificultad de concentración, picor y dolor en la piel, cuerpo hinchado, mal olor corporal, desmotivación, tristeza...
Parecía que había perdido el control de mi vida.
No era solo cansancio, era un colapso de todos mis planos
Reiki llegó en ese momento, sin buscarlo, no fue una solución mágica, fue un camino de autoconocimiento y sanación consciente.
Mi cuerpo empezó a recuperarse muy rápido, a liberar emociones reprimidas durante años y a devolverme la claridad y mi propia identidad.
Reiki me enseñó algo esencial: no se trataba únicamente del entorno, sino de lo que yo había aprendido a permitir en mi vida.
La falta de límites, la autoexigencia y haber normalizado la invalidación emocional, eran la raíz de todo.
Y más que enseñármelo, me ayudó a transcenderlo de forma consciente,
Reiki transformó mi vida
Hoy comparto Reiki desde esta experiencia, no desde la teoría, sino desde haber atravesado procesos complejos y haberlos integrado con consciencia, reconociendo todos nuestros planos como un todo: cuerpo, mente, emociones y energía.
Desde mi propia historia nació: Escuela de Reiki Vuelve a Ti, para que, sea cual sea el proceso que estés viviendo, tú también puedas vivir tu propia transformación de sanación y crecimiento interior, adaptado a tu proceso y tu propia realidad.
Siempre hay un camino, para Volver a Ti
Es para cualquier persona que desea aprender a armonizar su energía y recorrer un camino consciente de sanación y transformación,
Dolores o alteraciones físicas, tensiones corporales, fatiga y cansancio.
Estados de ansiedad, insomnio, agotamiento emocional o mental.
Favorecer tratamientos médicos o terapéuticos.
Sostener etapas vitales de cambio, momentos de crisis o
pérdida de dirección.
Abrirte a un camino de autoconocimiento y desarrollo personal.
Tomar decisiones en consciencia y claridad
Integrarlo como técnica complementaria en tu práctica profesional (profesionales sanitarios o sociosanitarios)
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